domingo, 31 de julio de 2016

Publicación bimestral. ISSN Nº1851-4855. Año 10 Número 53

Entre religiones, ciencia y dones. El Médico, un viaje al conocimiento. El médico (Der Medicus). Dirección: Philipp Stölzl. Basada en la novela homónima de Noah Gordon. Alemania, 2013. Guión: Jan Berger. Elenco: Tom Payne, Stellan Skarsgård, Olivier Martinez, Emma Rigby, Ben Kingsley, Michael Jibson, Elyas M'Barek, Makram Khoury, Dominique Moore, Fahri Yardim. Por Mtra. Rosa Herlinda Beltrán Pedrín: Universidad Autónoma de Baja California.


En 1986 Noah Gordon  publica su obra literaria El Médico, la complejidad de su trama lleva al lector desde una lúgubre Edad Media en Inglaterra hasta una dorada Asia, esto  hizo que su  adaptación cinematográfica esperara más de veinte años.
Con la producción UFA Cinema de Alemania y la dirección de Phillpp Stölzl de Munich, El Médico logra su proyección en pantalla grande con buena aceptación del público en el 2013. La esencia  de la historia, su espíritu se conserva con una adaptación sutil que nos permite mantener estos sentimientos y empatía por cada uno de los personajes que nos presenta.
El film exhibe la ignorancia de la civilización de Europa en la Edad Media para enfrentar enfermedades y pestes que aniquilaban a su población, los tabús y mitos en torno a la medicina que en aquella época es referida como hechicería, carnicería y alquimia son algunos de los temas principales que despiertan las motivaciones del protagonista Rob Cole (Tom Payne), estos acontecimientos le inspiran a encontrar  respuestas, aprender remedios y técnicas de la filosofía antigua para la sanación.


La adaptación cinematográfica presenta asertivamente las posturas de las distintas religiones,  tan diferentes y tan iguales sobre la noción que refiere al manejo del cuerpo humano, para las tres religiones  que se mencionan en la película Cristianos, Judíos y Musulmanes, una persona muerta merece respeto, su cuerpo es sagrado y es una gran  ofensa su profanación,  se habla de Necromancia / herejía  y se  condena a muerte a  los individuos que se atreven a violarlo. Esto añade al relato la presión que el protagonista debe sopesar sobre el valor espiritual y la sed de conocimiento.
A esto le podemos añadir un Don, el protagonista Rob Cole puede predecir el momento de muerte de una persona solo al tocarla, en la propuesta cinematográfica cuando uno de los personajes se encuentra a punto de fallecer la imagen se detiene unos segundos en el tiempo,  se utiliza la técnica cámara lenta, se agregan efectos especiales de tiempo sostenido y el diseño sonoro lo enmarca.


La fotografía de Hagen Bogdanski subraya cada una de las locaciones, la paleta cromática utilizada es referencia cultural sobre lo que hemos visto en la historia de arte sobre estos sitios, por ello Europa se despliega en color gris, verde, azules, ocre, el cielo se presenta nublado, la iluminación es suave, no se ven sombras duras que marquen las facciones de los actores. Es una atmósfera triste casi sin esperanza como la  introducción  misma de este relato.
La trama del film avanza conforme lo hace el viaje de Rob Cole hacia su destino Asia, presentando una paleta de color que se va concibiendo cálida, el cielo se despeja, el Sol se hace presente y  poco a poco la luz con su dirección satura el color, naranjas, amarillos, dorados. La luz dura revela esos rostros con sus expresiones y arrugas, imperfecciones causadas por el desierto.
La película es una montaña rusa que cuenta con drama, romance, aventura, intriga, historia y dones que van más allá de la aplicación científica. Como lo comenta Paola Arantzazu Ruiz “El médico' es una de esas grandes películas épicas que asume sin complejos su espíritu para las masas y se entrega a fondo para que el espectador se zambulla en la magnífica aventura que propone” (Ruiz, A. -2015, Julio 2016-. Sensacine. Retrieved from Sensacine: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-207809/sensacine/).
Indudablemente El Médico es una película recomendable, para algunos críticos tiene algunos momentos exagerados o recargados, aún así mantiene al espectador en expectativa por todas estas situaciones, lugares y personajes que llenan de curiosidad. 


El tiempo no es una flecha. Matadero cinco (Slaughterhouse-Five) Dirección: George Roy Hill. Basada en la novela homónima de Kurt Vonnegut. Estados Unidos, 1972. Guión: Stephen Geller. Elenco: Michael Sacks, Ron Leibman, Eugene Roche, Sharon Gans, Valerie Perrine, Holy Near, Perry King, Kevin Conway. Por Romina Victoria Rauber: Doctoranda en Letras y becaria de SECyT-UNC.


Matadero Cinco o la cruzada de los niños (1969) es un Bildungsroman posmoderno que consagró a su autor, Kurt Vonnegut, en las letras estadounidenses. Es la historia de Billy Pilgrim y el peregrinaje por los diferentes momentos de su vida, viajando de uno a otro, hacia atrás o hacia adelante en el tiempo, innovación técnica con la que Kurt Vonnegut logró recrear en la ficción el funcionamiento de una mente traumatizada por la guerra. Así también lo logra Hill en su adaptación cinematográfica al alternar las escenas de la juventud y la madurez del protagonista siguiendo con bastante fidelidad la trama narrativa. El mismo Vonnegut celebró el filme declarando que armonizaba con sus sentimientos al escribir la obra.
La película abre con una escena del segundo capítulo de la novela, cuando la hija de Billy llama insistentemente a la puerta de la mansión donde este vive, solo y viudo, desesperándose porque su padre no aparece. Es que Billy está en el sótano escribiendo una carta al diario local en la que explica sus experiencias de viaje en el tiempo y su contacto con los extraterrestres del planeta Tralfamadore. Y es que, como toda su familia supone, Billy Pilgrim está loco de remate. 
En la escena siguiente, magistralmente completada por el acompañamiento musical del segundo movimiento del Concierto para clave Nº 5 (BWV 1056) de Bach interpretado por Glenn Gould, un Billy de 19 años está escapando del frente alemán en medio de un paisaje inmaculadamente blanco, trastabillando con la nieve una y otra vez. Un primer plano nos muestra el rostro inocente del personaje, en la piel del actor Michael Sacks, que expresa desde el comienzo la imagen central de ambas obras: un recluta de 19 años es un niño enviado al matadero.


Galardonado con el Premio del Jurado del Festival de Cannes en 1972 (además de los premios Hugo y Saturn),  el filme confirma la cualidad cinematográfica del montaje narrativo, con la desventaja de reducir el efecto de ambigüedad respecto del estado mental de Billy. Una escena en la que se le practica el electroshock, ausente en la novela, acentúa la línea de lectura que apunta a su esquizofrenia, una hipótesis de sentido que tiene su fuerza, pero que no recibe sanción definitiva en la fuente.


Además de su costado antibelicista, el filme activa los presupuestos genéricos de la ciencia ficción con la incorporación de las escenas en el planeta Tralfamadore. Allí Billy vive en una jaula de zoológico ambientada según el hábitat terrícola usual para ejemplares como él, con una estrella de cine porno, Montana Wildhack. Además de proponer una meditación sobre la vivencia humana del tiempo, la historia interpela al lector/espectador en cuanto a qué tan real es la libertad del individuo en la sociedad industrial moderna que adviene tras las grandes guerras.
Una diferencia significativa entre la película y la novela es el marco narrativo que presenta la segunda, en la que el personaje del autor se refiere al proceso de composición del libro y a la necesidad, literaria y vital, de lidiar con el impacto de su experiencia como prisionero de guerra y sobreviviente del bombardeo de Dresde. La película deja de lado este recurso metaficcional y se centra en la historia de Billy Pilgrim. También se omite al personaje Kilgore Trout, un escritor de ciencia ficción y alter ego del autor, que aparece en la mayoría de sus novelas. Finalmente, un pasaje en que se utiliza la técnica de la reversión cronológica (que Vonnegut inaugura en la literatura), la cual narra el visionado de un documental hacia adelante y hacia atrás, es otra gran ausencia en la versión fílmica debido a restricciones de tiempo.


La  filmografía de George Roy Hill incluye títulos como  Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969) y The Sting (1973), éxitos de taquilla en su momento, protagonizadas por Paul Newman y Robert Redford; y The World According to Garp (1982), basada en la novela homónima de John Irving, con la actuación de un Robin Williams treintañero. Sus largometrajes recibieron premios Óscar, Bafta y Globos de Oro en distintas categorías, además de varias nominaciones. De carácter modesto y reacio a la exposición mediática, Hill poseía una visión seria de la vida y es recordado por su intolerancia a la impuntualidad en el set y su modo desenvuelto y polémico de dirigirse a actores y productores.


El peso de las relaciones: Breve reflexión sobre La insoportable levedad del ser de Milan Kundera y Philip Kaufman. La insoportable levedad del ser (The Unbearable Lightness of Being). Dirección: Philip Kaufman. Basada en la novela homónima de Milan Kundera. EEUU, 1987. Guión: Jean-Claude Carrière, Philip Kaufman. Elenco: Daniel Day-Lewis, Juliette Binoche, Lena Olin, Stellan Skarsgård, Derek de Lint, Erland Josephson, Pavel Landovsky, Donald Moffat, Daniel Olbrychski. Por Rocío Belén Rivera: Profesora y estudiante de Artes (UBA).


“-Entonces, ¿de qué se trata?
 -Del amor – sonrió. - ¿Del amor? - se extrañó.
-El amor es un combate –  sonreía Marie Claude.
Combatiré todo lo que sea necesario. Hasta el final.
- ¿Qué el amor es un combate?
No tengo el menor deseo de combatir –
dijo Franz y se marchó.”
 La insoportable levedad del ser.

Milan Kundera representa uno de los escritores más importantes del siglo XX. La insoportable levedad del ser, novela publicada en 1984 se subraya, entre muchas obras destacables en su haber, debido a su gran éxito de recepción y de crítica, y por su gran carga teórica filosófica, abordado la reflexión existencialista desde la fatalidad del eterno retorno nietzscheano, la teoría del “Kitsch” y, principalmente, la paradoja y cuestionamiento de la insoportable levedad del ser.  Así mismo se constituyó como una de las transposiciones fílmicas más celebradas dentro de la esfera del cine mundial.
En este libro, Kundera nos presenta la historia de una pareja formada por Teresa y Tomás, donde cada uno representa polos opuestos: él es la lujuria y la pasión desbordada, ella es la ingenuidad y la modosidad personificada. Dentro de estos parámetros, la relación entre ambos deviene como una interesante reflexión sobre la naturaleza del amor, las relaciones y la vida humana en general. Permitiéndose pasajes en los que el autor devela su enunciación, la novela se encuentra relatada por un narrador omnisciente que nos cuenta lo que piensan, sienten y desean cada uno de los personajes. De esta forma la reflexión existencialista que conforma la base del libro, se encuentra diversificada desde varias perspectivas, lo que habilita un abanico rico de puntos de vista diferentes sobre tópicos cotidianos de la vida humana. Esto se debe, entre otras cuestiones, a que la pareja de Tomás y Teresa, se encuentra atravesada por un personaje sumamente estimulante para ambos y para el autor en sus reflexiones, la artista plástica Sabina, quien habilita el posicionamiento crítico de la pareja protagonista, así como también del lector, quién se sentirá interpelado por la intervención de dicho personaje.
                                


El personaje de Sabina, como eje distorsivo de la relación de los protagonistas
La película homónima realizada por Philip Kaufman en 1987 y protagonizada por Daniel Day-LewisJuliette BinocheLena OlinStellan Skarsgård, entre otros, realiza de forma correcta la trasposición del libro, aunque deja de lado su aspecto más filosófico existencialista. Muchas de las reflexiones más destacables del libro, aquellas que le han permitido el gran éxito de crítica literaria, quedan afuera de la versión fílmica, ponderando la representación de la dinámica infiel y enfermiza que se apodera de la relación entre Tomás y Teresa. 
Tomás (Daniel Day Lewis) y Teresa (Juliette Binoche)

Es interesante, sin embargo, como el film respeta la importancia que el libro le da al contexto histórico donde se sitúa la historia. Si bien la novela se publica en 1984, la historia está anclada en 1968, en Praga (Checoslovaquia) y en Francia, habilitando así, a la novela como un elemento interesante a tener en cuenta a la hora de abordar la disidencia vivida en Europa del Este durante La Guerra Fría (1947-1989). Durante esos años, las invasiones rusas, la censura y la persecución política se habían convertido en moneda corriente, lo cual queda reflejado tanto en el personaje de Tomás, que siendo cirujano termina exiliado y limpiando ventanas por no adherir al régimen establecido, así como también en el personaje de Teresa y de Sabina, que siendo artistas se ven censuradas y limitadas en su hacer estético.
        Escena de revuelta social del film (Mayo francés)
Cabe destacar a modo de cierre, que a pesar de abandonar la posición más filosófica que el autor aborda en la novela, la película presenta grandes actuaciones de intérpretes que, si bien ya eran reconocidos entonces, ganarían importante notoriedad posteriormente. Asimismo, el film exhibe una escenografía realmente ponderable, plagada de lugares que permiten ubicar el tiempo y el espacio de Europa del este hacia 1968.


Una violencia compartida por todos. Una historia violenta (A History of Violence). Dirección: David Cronenberg. Adaptación de la novela gráfica de John Wagner y Vincent Locke. EEUU, 2005. Guión: Josh Olson. Elenco: Viggo Mortensen, Maria Bello, William Hurt, Ed Harris, Ashton Holmes, Heidi Hayes, Stephen McHattie, Greg Bryk, Peter MacNeill. Por Erik Stout: Maestrando en Literatura Comparada en la Universidad de Montréal, Canadá.


La película Una historia violenta de David Cronenberg es la adaptación de la novela gráfica de John Wagner y Vincent Locke. No sorprenderá a los fanáticos de Cronenberg su interés por una historia de este tipo. Efectivamente, el cineasta canadiense ha consagrado una buena parte de sus películas a la temática de la violencia que se esconde detrás de la imagen lisa del sueño americano. Violencia interna y externa del país, por supuesto, pero también violencia en su cine.
Para resumir rápidamente la historia: Tom Stall es un padre de familia de apariencia normal que es incluso aburrido y viviendo en un típico pueblo americano. Un día él causa la muerte de gánsteres en un acto de autodefensa y resulta que se convierte en una figura mediática. Los problemas comienzan con la llegada de otros bandidos que afirman que tiene un pasado secreto. Después de un período de duda e incertidumbre, se aprende que él es John Cusack, mafioso arrepentido de Philadelphia.


Unas de las cuestiones principales del film es la siguiente: ¿Esta violencia, cuál es su origen? A un cierto nivel, podríamos responder que Tom Stall contamina su familia y comunidad pacífica por su pasado secreto. Sin embargo, quizás la erupción de la violencia en esta comunidad no es el acto de solamente una sola persona o de un grupo de gánsteres pero el producto de factores más colectivos. ¿Por qué la violencia se inserte de manera tan fácil, tan natural en el pueblo de Tom, en su familia misma? ¿Por qué el hijo de Tom mata a los atacantes de su padre casi naturalmente, como si no le costaba nada? ¿Y cómo su esposa puede fingir de manera tan convincente llorar ante el sheriff para evitar que su marido tenga que pagar las consecuencias de sus acciones? Pienso que las respuestas a esas preguntas tienen que ver con la atracción que la violencia tiene para los personajes, que parecen a un cierto nivel casi felices de ver su vida mundana perturbada así. Por ejemplo, antes de las revelaciones de la violencia oculta del padre, el hijo ya tiene una rabia interior contra el aburrimiento del mundo adulto que expresa en duelos verbales llenos de ironía. Así que el descubrimiento de un padre monstruoso, aunque si es recibido con horror, puede darle cierta satisfacción inconsciente: ahora tiene una excusa para realizar su rabia en un enfrentamiento con su torturador en la escuela y después con los atacantes de su padre.


En este sentido, esta película expone un mundo donde cada uno es cómplice de la violencia. Cronenberg lo muestra de manera original, jugando de varias maneras con la temática de la violencia secreta. Vemos un otro ejemplo: el film critica una cierta ideología que tiene que ver con el movimiento del evangelismo en los Estados Unidos. No es un azar que Joey Cusack sea un cristiano renacido (« born again christian » en inglés), no solamente en un sentido religioso, sino también literalmente: porque tuvo que morir en su encarnación de John Cusack para volverse Tom Stall. Hay un problema sin embargo: la violencia no se puede limpiar tan fácilmente. Una vez que algunas acciones son cometidas, nunca pueden ser retiradas y la comunidad es contaminada eternamente.
Así se puede interpretar la última escena de la película. Después de haber matado a todos sus enemigos, Tom regresa a casa para una cena en familia. Entonces todo se pasa alrededor de la mesa, el más sagrado del espacio familiar. Pero lo que vemos en esa última escena es la derrota de la utopía la familia como un lugar seguro, lejos del mundo peligroso. Incluido la niña de Tom, que no tiene más de 5 o 6 años, no podrá escapar de la violencia doméstica: tiene que vivir con los pecados del padre.
Tom Stall no es el único responsable de la situación: su hijo ha sentido la seducción de la violencia física; su esposa ha dado a su marido una protección hipócrita por sus crímenes. La última escena nos evoca así lo que Hannah Arendt llamaba la banalidad del mal – en el espacio habitualmente seguro de la familia.


Alicia al otro lado de la pantalla. Alicia a través del espejo (Alice Through the Looking Glass). Dirección: James Bobin. Basada en la novela A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis Carroll. EEUU, 2016. Guión: Linda Woolverton. Elenco: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Sacha Baron Cohen, Michael Sheen, Alan Rickman, Stephen Fry, Timothy Spall, Rhys Ifans, Ed Speleers, Barbara Windsor, John Sessions, Paul Whitehouse, Karol Steele. Por Marianela Trovato: Estudiante del Profesorado en Letras de la UNMDP. Adscripta Cátedra Didáctica Especial y Práctica Docente.


Alicia a través del espejo dirigida por James Bobin está basada en el libro A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll. Fue estrenada por Walt Disney Pictures, el 27 de mayo de 2016. La historia, guionada por Linda Woolverton, toma como base los personajes y algunos conflictos de la novela de Carroll, pero desarrolla una trama nueva que no se mantiene fiel al texto.
Al igual que la obra publicada en 1872, este film, protagonizado por Mia Wasikowska, se presenta como la secuela de Alicia en el país de las maravillas. Sin embargo, la protagonista del relato cinematográfico ya no es una niña, si no que representa a la Alicia adulta. En ambos casos, se mantiene latente el juego entre el sueño y la realidad. No obstante, en la novela el mundo de vigilia está plasmado en un ambiente cotidiano reducido en el que Alicia juega con sus gatitas, mientras que, en la película, los sucesos que operan como marco del ensueño tienen que ver con los conflictos a los que se enfrenta una joven que no acepta los moldes impuestos. Entonces, podemos decir que en esta nueva manifestación fílmica Alicia se encuentra inmersa en un mundo de problemas adultos que generan en ella una tensión entre el querer y el deber.
En vistas del posicionamiento que viene construyendo la productora Disney, la película pone en cuestión el rol tradicional que se le asignaba a las mujeres en la época de principios del desarrollo industrial y comercial en Inglaterra. De esta manera, podría decirse que se universaliza la trama con un discurso que actualmente está en boga. Si en la primera versión Alicia tuvo que decidir si aceptar un matrimonio arreglado o dedicarse a los negocios, en la última, vuelve a estar bajo la presión de amoldarse a la forma de vida esperable para una mujer de su clase social. Es decir, la historia de Alicia en su mundo familiar y social parece haberse complejizado con el fin de volverse más seductora para los espectadores.


También debemos destacar que uno de los principales aspectos de la obra de Lewis Carroll, el nonsense, fue dejado de lado para dar un sentido lógico a la totalidad de la trama. El país del ensueño construido por Carroll, caracterizado por los diálogos absurdos y los sucesos disparatados, pierde sustancia en la película de Disney. La ruptura de las reglas, tópico que se retoma en el film, opera sólo en el nivel del discurso, en lo dicho por los personajes, no en un plano simbólico como ocurre en el texto. Así, la “locura” del Sombrerero (interpretado, una vez más, por  Johnny Depp) y la rebeldía de la protagonista que no cumple con lo que se supone que debería hacer, quedan explícitamente explicadas bajo una interpretación más o menos dada. Entonces, en términos generales, en la versión cinematográfica se construye una recepción esperable inducida mediante un discurso que representa los lugares comunes de “todo es posible” y “persigue tus sueños”.
En este sentido, los diálogos que en la obra de Carroll parecen no llevar a ningún lugar, aquellos que son como “acertijos sin solución”, como los denomina la propia Alicia, en la opción fílmica son líneas que confluyen en un mismo concepto general. Es decir, que el relato del escritor británico tiende a propiciar la multiplicidad de significados, mientras que, en la versión guionada por Linda Woolverton, se hace más visible una conducción de las interpretaciones hacia un sentido construido a priori.


Por otro lado, uno de los recursos recurrentes en Alicia a través del espejo es el flashback. Distintas vueltas al pasado a lo largo de la película sirven a la trama para tejer una relación de causa y efecto entre lo ocurrido y el presente. Así, el Sombrerero debe recuperar una búsqueda que quedó trunca; la Reina Roja y la Blanca deben resolver sus problemas arrastrados desde la infancia; y Alicia, por su parte, debe superar la muerte de su padre y romper con las maldiciones que antaño desparramó la Reina Roja sobre el País de las Maravillas.
El film, además, aporta un nuevo personaje a la historia: el Tiempo, mediante el que se retoma un tópico que en el escrito de Lewis Carroll no funciona como línea vertebral. La incorporación de esta figura, interpretada por Sacha Baron Cohen, permite la introducción de rupturas temporales. Pero, esos saltos quedan justificados por los viajes que realiza Alicia con la ayuda de una máquina con el objetivo de solucionar conflictos irresueltos.
En cambio, en la narración del autor inglés, el tiempo es uno de las temáticas que se abordan para poner en evidencia y problematizar la arbitrariedad de las convenciones.


Por último, cabe destacar la interesante elección de la estética del film. En esta ocasión, James Bobin optó por trazar una continuidad con ciertos elementos ya puestos en escena por Tim Burton en Alicia en el país de las maravillas, del 2010. Pero, al mismo tiempo, frente a la mayor presencia de la oscuridad, Bobin decidió incorporar una paleta de colores más cálidos y brillantes. Además, el maquillaje y el vestuario aportan excentricidad a los personajes y al paisaje y siguen la línea del colorido y lo excesivo. No obstante, el aspecto gótico, muy explorado por Burton, se mantiene en esta nueva adaptación cinematográfica vinculado especialmente a la morada del Tiempo.
Asimismo, resulta enriquecedor el agregado de giros oníricos similares a los plasmados por los pintores surrealistas. De este modo, es acertado el paralelismo entre las imágenes y el contenido que propone pasajes a través del espejo, viajes en el tiempo y excursiones por el extravagante País de las Maravillas.
En definitiva, la película cuenta con aspectos atractivos sobre todo en cuanto a la elaboración artística de lo audiovisual. Sin embargo, en este caso, la enorme distancia que existe con respecto al texto original no fue un punto productivo, sino que significó una pérdida del mundo maravilloso con el que Lewis Carroll puso en jaque la lógica estricta de la razón, liberando al máximo la potencia de las palabras en su relación con las ideas y las cosas.


BONUS TRACK: PRIMERA VERSIÓN FÍLMICA DEL CUENTO CENICIENTA DE CHARLES PERRAULT. Dirección: Georges Méliès. AÑO 1899.





1 comentario:

R. V. Rauber dijo...
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